Quién inventó Patakara

Este maravilloso entrenador facial fue inventado por el Dr. Akihiro Yoshiaki, profesor de la Universidad Médica y Dental de Tokio (TMDU) y propietario de su propia clínica privada. La historia de Patakara comenzó a finales de los años 90, cuando acudió a su consulta un hombre que sufría parálisis facial tras un derrame cerebral. Como consecuencia de sus lesiones, presentaba dificultad para pronunciar ciertos sonidos y debilidad o rigidez en el músculo orbicular de los labios y en otros músculos faciales. El doctor decidió ayudarle e inventó un dispositivo cuyo propósito original y función principal fueron desarrollar y ejercitar los labios. El primer prototipo de Patakara tuvo su origen en un dispositivo dental. A partir de él, el Dr. Yoshiaki creó varios modelos que fueron probados por voluntarios con dolencias similares.

 

 

  La extraordinaria historiade Patakara «Todo comenzó un día cualquiera en la clínica dental. Un paciente que había sufrido un derrame cerebral buscaba una forma de mejorar la parálisis de su boca. Me visitó después de haber seguido un programa de rehabilitación durante seis meses. Desafortunadamente, su boca no se había recuperado por completo, así que decidió recurrir a un dentista. Y ese dentista fui yo. Aunque soy especialista en salud dental, la neurología de un accidente cerebrovascular no es mi especialidad. Mientras pensaba en cómo ayudar a este paciente, se me ocurrió una idea excelente: utilizar mi nuevo visor de la cavidad bucal para producir en su boca un efecto de ‘cierre abierto’. Y al estirar los músculos bucales y faciales pudimos observar interesantes resultados. Antes de que esto sucediera, yo no era más que un dentista desconocido. Pero, tras la visita de aquel paciente y el uso del visor de la cavidad bucal, descubrí de manera inesperada nuevas posibilidades para mejorar notablemente la salud oral. A partir de ese día, comencé a investigar la relación entre la boca y el resto del cuerpo. Me enfrenté a muchos fracasos y desafíos, y hubo momentos en los que pensé en rendirme. Sin embargo, decidí seguir perseverando con el propósito de mejorar la salud de los demás y ayudar a prevenir enfermedades del cuerpo humano. Esa pasión fue la que finalmente me condujo al desarrollo de Patakara. Lo que ahora tienes en tus manos es el resultado de un descubrimiento inesperado y de una pasión infinita por resolver el problema de salud de un paciente.» Dr. Akihiro Yoshiaki, inventor de Patakara. 

 

 

 

Después de un tiempo, tanto los pacientes como el propio inventor se vieron gratamente sorprendidos por los efectos secundarios de Patakara: entre otras cosas, mejoraban notablemente la dicción y la apariencia física. Las pruebas demostraron que, mediante ejercicios breves con el dispositivo, era posible no solo fortalecer la musculatura de la boca y corregir ciertas alteraciones o secuelas, sino también ejercitar los músculos faciales. Tras un mes de práctica, los rasgos de la cara se volvían más claros y expresivos, el rostro se reafirmaba y recuperaba la simetría, y la piel se volvía más elástica y fresca.

 

El Dr. Akihiro Yoshiaki inició entonces un trabajo más profundo para perfeccionar las características del invento y estudiar los resultados de su aplicación. Desde el primer prototipo hasta el lanzamiento de la última versión del entrenador transcurrieron 15 años. Durante todo ese tiempo, el doctor y su equipo llevaron a cabo varias investigaciones científicas y médicas, registrando los resultados y buscando nuevas formas de ayudar a todo tipo de personas.

 

Como resultado de sus trabajos en residencias de mayores, los investigadores concluyeron que el entrenamiento con Patakara podía contribuir a mejorar el estado general del cerebro, revelando su potencial como terapia complementaria de apoyo en enfermedades frecuentes en personas de edad avanzada, como la demencia, el Alzheimer, el Parkinson y otras.

 

En paralelo, también se realizaron estudios con niños con síndrome de Down. Debido a las anomalías cromosómicas, los niños con este trastorno genético suelen presentar un menor desarrollo cognitivo que otros niños de su edad. Mediante la estimulación diaria con Patakara del nervio facial y del grupo de músculos asociados a él, el doctor llegó a la conclusión de que, «incluso en presencia de enfermedades genéticas, si se ayuda a crear nuevos sistemas biológicos de compensación y de recuperación de la transmisión de señales mediante la estimulación continua, es posible favorecer el desarrollo de la inteligencia». Después de seis meses de entrenamiento con el dispositivo, niños con síndrome de Down realizaron una prueba para evaluar su nivel de desarrollo cognitivo. Con el uso regular del entrenador facial, se observó en ellos una evolución positiva.

 

El profesor Shinichi Kita, especialista en cirugía oral y maxilofacial en la Facultad de Medicina de la Universidad Médica de Asahikawa, en Japón, utiliza Patakara en pacientes con trastornos de la ATM, como la artritis de la articulación temporomandibular. En su práctica, el 80 % de sus pacientes se benefician del entrenamiento con Patakara. El profesor Kita considera que el trabajo diario con el entrenador facial ayuda a corregir el desequilibrio de los músculos faciales, mejora el funcionamiento del sistema nervioso autónomo, alivia el bruxismo y contribuye al tratamiento de la artritis de la ATM.

 

También se obtuvieron resultados positivos en estudios realizados con personas que presentaban problemas de respiración nasal, ronquidos, mal aliento, sequedad bucal y pausas respiratorias nocturnas, con casos en los que la apnea del sueño llegó a desaparecer por completo. Los músculos faciales se superponen y entrelazan entre sí, y están conectados directa o indirectamente con el músculo orbicular de la boca. A través de la estimulación de este músculo, el uso de Patakara ayuda a recuperar el tono tanto de los músculos de la cara como del cuello. Por este motivo, el trabajo con Patakara no sólo ayuda a recuperar el tono natural de los músculos faciales, sino también a corregir la posición de la lengua. Al aumentar la fuerza y el tono muscular, mejora la respiración nasal y se reducen o eliminan los problemas derivados de la respiración bucal, lo que puede contribuir a cambios positivos en todo el cuerpo.

 

Para dar nombre al entrenador, el Dr. Akihiro Yoshiaki se inspiró en el trabajo de los logopedas japoneses. La terapia del habla utilizada en la rehabilitación de pacientes incluye ejercicios basados en la pronunciación de las sílabas PAPA-TATA-KAKA-RARA. El doctor acortó estos elementos y obtuvo el sonoro nombre de PATAKARA.

 

Según las referencias disponibles, miles de clínicas en Japón han utilizado el método Patakara como apoyo en el tratamiento de alteraciones maxilofaciales, trastornos del habla y procesos de recuperación tras intervenciones quirúrgicas. En Europa, el entrenador facial también ha ido ganando reconocimiento de forma gradual.

 

Con el tiempo, los efectos de Patakara despertaron interés más allá del ámbito clínico. Muchas mujeres japonesas lo han incorporado como una herramienta natural para cuidar, mejorar y mantener la belleza del rostro. Hoy conocemos numerosos ejemplos de transformaciones admirables en usuarios de Patakara de distintas edades y diferentes países.

 

En todo el mundo, muchas personas ya han descubierto los ejercicios con Patakara y los utilizan con excelentes resultados para mejorar y rejuvenecer su rostro de forma natural, sin cirugía. Empieza a trabajar contigo: los primeros resultados pueden convertirse en la mejor motivación para seguir entrenando y mejorando tu apariencia.

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