Este maravilloso entrenador facial fue inventado por el Dr. Yoshiaki Akihiro, profesor de la Universidad Médica y Dental de Tokio (TDMU) y dueño de su propia clínica privada. Un día, entre sus pacientes, apareció un hombre que sufría parálisis facial tras un derrame cerebral. Debido a sus lesiones, presentaba dificultad para pronunciar ciertas letras y debilidad muscular o hipotonía del músculo orbicular de los labios y de otros músculos faciales. El doctor decidió ayudarle e inventó el dispositivo, cuyos propósito original y función principal fueron desarrollar y ejercitar los labios. El origen del primer prototipo Patakara fue un dispositivo dental. A partir de él, el señor Yoshiaki creó algunos modelos que probó con voluntarios que padecieran ciertas dolencias.

 

Después de un tiempo, tanto los pacientes como el propio inventor se vieron gratamente sorprendidos por los efectos secundarios de Patakara: mejoraba notablemente la dicción y la apareciencia física. Las pruebas revelaban que por medio de ejercicios cortos con el dispositivo, no sólo se eliminaban malformaciones y lesiones al fortalecer los músculos de la boca, sino que también se ejercitaban los músculos faciales. Después de un mes de ejercicios, los rasgos de la cara se volvían más claros y expresivos, el rostro se estiraba y recuperaba la simetría, la piel se volvía más elástica y fresca.

 

El Dr. Yoshiaki Akihiro inició entonces un trabajo aun más serio para mejorar las características del invento y estudiar los resultados de su aplicación. Entre el primer prototipo y la última versión del dispositivo han pasado ya más de diez años. Y durante todos este tiempo, el doctor y su equipo han realizado varias investigaciones científicas y médicas, registrando los resultados y buscando nuevas formas de ayudar a todo tipo de personas.

 

Como resultado de sus trabajos en residencias de ancianos, los investigadores concluyeron que el entrenamiento con Patakara mejoraba el estado general del cerebro, revelándose como una terapia idónea para tratar enfermedades típicas de mayores como la demencia, el Alzheimer, el Parkinson y otras.

 

En paralelo, también se realizaron estudios con personas con síndrome de Down. Debido a las anomalías cromosómicas, los niños con este trastorno genético suelen presentar menor desarrollo cognitivo que los niños de su edad. Estimulando diariamente con Patakara el nervio facial (y el grupo de músculos asociados a él), el doctor llegó a la conclusión de que “incluso en presencia de enfermedades genéticas, si se ayuda a crear nuevos sistemas biológicos de compensación y de recuperación de la transmisión de mensajes mediante la estimulación contínua, se puede animar el desarrollo de la inteligencia.” Después de seis meses de entrenamiento con el dispositivo, niños con síndrome de Down se sometieron a una prueba para medir el nivel de inteligencia. Con el uso regular del estimulador, el comportamiento de los niños mejoró.

 

El profesor Shinichi Kita, especialista en cirugía oral y maxilofacial en la Facultad de Medicina de la Universidad Médica de Asahikawa (Japón), utiliza Patakara para el tratamiento de pacientes con trastornos de la ATM (como la artritis de la articulación temporomandibular), y en la práctica, el 80% de sus pacientes se benefician del entrenamiento con Patakara. El profesor Sinichi ha asegurado que el trabajo diario con el estimulador elimina el desequilibrio de los músculos faciales, mejora el sistema nervioso autónomo, alivia el bruxismo y trata la artritis de la ATM.

 

Tambien ofrecieron resultados positivos los estudios realizados con personas que tuvieran problemas de respiración nasal, ronquidos, mal aliento, sequedad bucal y apnea del sueño (en concreto, se consiguió eliminar por completo este trastorno). El uso de Patakara ayuda a restaurar el tono de los músculos de la cara y el cuello. Los músculos faciales se superponen y entrelazan, uniéndose directa o indirectamente con el músculo orbicular de la boca. Así que el trabajo con Patakara, aparte de recuperar la tensión natural de los músculos de la cara, también ayuda a corregir la posición de la lengua. Con el aumento de la fuerza y el vigor muscular, se recupera la respiración nasal y se eliminan los problemas derivados de la respiración bucal, lo que contribuye a cambios positivos pàra todo el cuerpo.

 

Para darle nombre al estimulador, el Dr. Yoshiaki Akihiro se inspiró en el trabajo de los logopedas japoneses. La terapia del habla que se utiliza para la rehabilitación de los pacientes contiene ejercicios que conllevan la pronunciación de las sílabas PAPA-TATA-KAKA-RARA. El señor Yoshiaki acortó estos elementos y obtuvo el sonoro nombre de PATAKARA.

 

En la actualidad, y aunque disfruta de una pensión honorable, el Dr. Yoshiaki sigue participando activamente en el desarrollo del dispositvio en Japón.

 

Según las estadísticas, unas 5.000 clínicas japonesas utilizan el método Patakara para el tratamiento de defectos maxilofaciales, trastornos del habla y para la recuperación temprana tras cirugía. En Europa, el dispositivo va haciéndose gradualmente popular.

 

El rumor de las maravillas conseguidas por Patakara se extendió por Japón a la velocidad del rayo. Las mujeres japonesas, deseosas siempre de la eterna juventud, tomaron el dispositivo como una nueva herramienta para mejorar y mantener su belleza. Hay muchos ejemplos de las admirables transformaciones de los usuarios de Patakara, sin importar la edad.

 

Cientos de miles de mujeres en todo el mundo ya han descubierto y utilizan con gran éxito los ejercicios Patakara para mejorar y rejuvenecer sus rostros de manera natural, excluyendo la cirugía. Comienza a trabajar contigo y los primeros resultados serán la motivación para continuar entrenando y mejorando tu apariencia. ¡Únete ahora!

 

29.09.2017

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